Molly,
te mereces un lugar en Jesús El Moreno, no solamente porque eres muy
hermosa, sino porque siempre, desde que llegaste a este hogar un 6 de
enero de 2004, he tenido la incertidumbre si no te cansas de ser tan
deportista y por eso a través de este medio muestro a los morenos
tus múltiples actividades:
Deseo
por los siglos de los siglos, que estés siempre aquí, porque eres
mi acompañante favorita ahora que nos dejaron las otras tres; las
únicas reglas que te pido: es que seas prudente al orinar y no lo
hagas en mi habitación, y algo muy de buena manera anhelo con el
alma que dejes tus ladridos injustificados por las mañanas, ya que
temo que te arda la garganta.
Quiero
decirte que eres una lindura y que te amo más que a ningún otro
cachorro, aunque huelas a tostada. Tu forma de comportarte como un
recién nacido me da mucha risa, pero adoro de sobre manera tu forma
de mover tu cabecita cuando pregunto cosas. Ni pareces perrito, has
estado a dos minutos de hablar de tan chiquiada que eres. Pero basta
de alimentar tu ego, todo tiene sus pros y sus contras: me caes tan
mal cuando corres a bajo de la cama cuando quiero apachurrarte.
Por:
Brenda López



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