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jueves, 24 de octubre de 2013

La historia de quien se encontró a sí mismo



Hace dos años llegué a la casa una familia que está enamorada de mí y puedo entenderlo porque soy guapo y ambicioso. Esta es la historia de cómo entendí mi rol en la familia a la que me uní.Era muy pequeño hace dos años que llegué y como vi que todos me prestaban demasiada atención, me trataban como a un bebé humano y quise abusar de mi poder y cometí actos que jamás pensé que llegaría a cometer por ejemplo: llegué a comer cables, calzones, peluches, monedas, pelusa, tierra, cloro y limpiador de pisos. No entiendo por qué se enojaban todos conmigo ya que era mi estómago. Nunca me importaron las reglas de la casa, eso de no subirme a la mesa y comer “como los perros educados” nunca se me dio. Un día llegó una chica muy sexy. Se llama Laika y es discapacitada. Laika comenzó a copiar mis hábitos alimenticios y durante un tiempo reinó la armonía y seguimos mandando, ella era mi mano derecha, era la reina.

No sé qué fue lo que comió ella pero se enfermó y tuvieron que internarla 3 días, yo la extrañaba como un loco. Los calzones de mi ama y la comida de las demás personas dejó de interesarme y sólo me interesaba que regresara Laika. En esos días sólo me alimenté de croquetas y agua, bajé mucho de peso igual que Laika, pero ella bajó porque vomitaba mucho. Gastroenteritis. Fueron días muy obscuros para mí y para toda la familia. Laika regresó al tercer día como Jesús, resucitó, y sanó de manera extraordinaria ya que empezaron a haber reglas en la casa. Ahora dormimos en una casita muy calientita en la cochera y jugamos mucho, no hay cosas que podamos comer que nos dañen, salvo cucarachas pero esas son sanas. Dejé de comportarme como un mandatario tirano y me convertí en lo que de verdad soy: ¡Un perro!. Y desde entonces hasta ahora soy mucho más feliz porque vivo una vida canina plena y no la de un ser humano atrapado en el cuerpo de un perrito.Laika y yo estamos intentando tener nuestro primer bebé y las cosas van muy bien por acá en la cochera.Cordialmente: Pepe


Esta fue la carta que Pepe un chihuaheño de 2 años de edad nos envió. Nos conmovió la historia de cómo se encontró a sí mismo y pensamos que nosotros como humanos podríamos aprender mucho de él y a dejar de apropiarnos roles que no nos conciernen en la sociedad, en nuestra familia, en nuestro grupo de amigos etc.


Por Samantha Salinas

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