No es mi intención asesinar las
ilusiones ni mucho menos coartar la creatividad… pero para aquellos
que se expresan con palabras poéticas y versos “cursis” acerca
de las “lunas de octubre”, deben saber que, desgraciada o
agraciadamente, todo es percepción, la ciencia no avala esta
aseveración.
Si bien no soy un científico ni
astrónomo, ni comprendo su vocabulario, ni sus costumbres, y ni
siquiera sé exactamente qué analizan, debo hacerles saber que
octubre, este mes del que todos alabamos sus “lunas”, es un mes
perceptivo. No es un mito, es una realidad.
Tanto ha afectado el imaginario
colectivo de que las lunas de octubre son “mejores” que hemos
aprendido a verlas así. Científicamente, no se puede decir que las
lunas en este décimo mes sean más grandes, sin embargo sí se
podría dar la posibilidad de que haya más lunas llenas.
Según la ciencia, tampoco es
cuestión de la posición, pues la luna prácticamente sigue siempre
el mismo recorrido sea cual sea el mes del que se trate.
Este tema ha dado material
suficiente para hacer un sinfín de debates, sin embargo, pase lo que
pase, científicamente las lunas de octubre son exactamente iguales a
las de cualquier otro mes.
De acuerdo con diversas
publicaciones, todo se trata de una percepción que mucho tiene que
ver con el clima, la entrada del otoño, etcétera. Esto es un juego
de iluminaciones en el que mucho tienen que ver las constelaciones
que se ubican cerca de la luna.
A esto se le suman las miles de
publicaciones entre poemas, canciones, cuentos y demás, que se han
gestado alrededor del satélite natural.
Lo cierto es que, aunque
científicamente no se ha comprobado la “belleza” de las lunas de
octubre, hoy en día sigue siendo materia prima para los artistas; Si
tienes un lado cursi que no has querido explotar, asómate a tu
ventana, mira la luna, y escribe algo, anda, no serás el primero en
ampliar este imaginario colectivo.
Por Luis Arturo Hernández



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