| Modo Antiquo de Italia quienes se presentarán el 13 de octubre en el Templo de la Valenciana en Guanajuato a las 12:00 |
No
está de más decir que en estos eventos hay que comportarse
correctamente y apagar teléfonos celulares, porque además de
incomodar a los presentes, se falta el respeto al artista. Aunque hay
casos como el del buen John
Malkovich que cuando presento La comedia infernal en León, al sonar
un teléfono de los presentes, sacó el suyo y bromeó sobre su
utilidad. Otro caso lo encontramos con el músico Lukáš Kmiť que
reprodujo el tono de Nokia en el siguiente video.
Incluso hay artistas como los Yeah Yeah Yeahs que piden a su público no usar celulares en sus conciertos porque prefieren ver la cara de sus fanáticos que un frío aparato tecnológico.
Antes
que nada hay que hacer una división entre los tipos de eventos. Está
claro que hay conciertos que si permiten estar gritando y aplaudiendo
mientras la música se toca, pero hay otros en donde si aplaudes
fuera de tiempo serás el único naco que no aprecia “los silencios
exquisitos” de la pieza clásica . Estamos acostumbrados que en
cada silencio aplaudamos, pero para piezas operísticas o de música
clásica la página del Teatro del bicentenario aconseja:
“En
el caso de los conciertos sinfónicos, hay dos momentos para
aplaudir, como recibimiento y como expresión de agrado.
Antes del
comienzo del concierto, los miembros de la Orquesta estarán todos
ubicados en el escenario con la excepción del Concertino. Cuando
este/a ingresa al escenario, el público lo/la recibe con un cálido
aplauso que se entiende dirigido a todos los integrantes de la
orquesta. Momentos después ingresa el Director y es también
recibido con aplausos. Luego, no se esperan más aplausos sino hasta
el final de cada obra, y en este caso como expresión de
aprobación.
Muchas obras están conformadas por movimientos,
que están separadas entre si por una pausa de silencio. A fin de
lograr una mejor comprensión de cada una de estas obras y, en
consecuencia, un mayor disfrute de las mismas, se recomienda al
público aplaudir solo al término del último movimiento, si
considera que el desempeño de los artistas así lo merece.”
Aplaudir
en cada momento puede hacer que los músicos pierdan concentración y
pierde unos segundos ya que no puede continuar hasta que regrese el
silencio, aunque hay otros que prefieren ser ovacionados cada
segundo. Pero ¿Qué
papel juegan los artistas en este protocolo? La
intensión es reservar los aplausos hasta el final, porque es el
momento en el que indicamos al artista cuánto nos gusto su
interpretación. En consiguiente si el público no deja de aplaudir
el
músico está obligado a seguir interpretando sus melodías. Si no lo
hace entonces muestra una gran falta de respeto.
Esto
podrá parecer un tanto exagerado para algunos, pero hay que recordar
que no somos los únicos presenciando la pieza y hay otros que saben
apreciar enormemente ésta.
Hay
también críticos, que usando referencias históricas, afirman que
este protocolo en los conciertos no es correcto y que el mejor
momento para aplaudir es cuando mejor nos parezca.
Sin
importar si cumplimos correctamente con esto, lo más importante es
disfrutar el concierto respetando a los artistas y presentes.
Mientras esperamos el comienzo del Festival Cervantino, les dejo a
continuación el cortometraje The Clap para tomar con humor este
tema.
Referencia:
Por Luis González


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